Epígrafes para la caligrafía taquigráfica
Epígrafes para la caligrafía taquigráfica
Por Natalia Martínez y Martín Córdoba
“El signo que se dibuja con alma no repite sonidos: traduce silencios.”
“En cada variación del signo, un instante se queda a vivir.”
“La taquigrafía, cuando respira, no graba discursos: guarda latidos.”
“El lápiz no corre; camina como si rezara el contorno de una voz.”
“Quien contempla los signos sin buscar sentido descubre una música que
no necesita ser leída.”
“Cada signo es una hebra de silencio que aprendió a dibujarse.”
“Aquí la taquigrafía no memoriza: se acuerda del alma que la dicta.”
“Cuando el lápiz escucha, el trazo se convierte en presencia.”
“Un signo bien dibujado no pide interpretación: ofrece compañía.”
“Lo que parece código, a veces es plegaria.”
“La taquigrafía, si se escribe lento, canta.”
“Así como hay escritura que grita, existe escritura que reza.”
“La belleza no está en la velocidad, sino en el cuidado de cada línea.”
“Hay signos que escuchan mejor que muchas palabras.”
“Taquigrafiar sin urgencia es
escribir desde adentro.”
“Cada línea manuscrita es una pausa que se volvió forma.”
“Escribir con oído: que el lápiz escuche antes de moverse.”
“Los signos, si se los mira con tiempo, revelan sus plegarias.”
“A veces, el sistema necesita que alguien le devuelva el alma.”
“Hay trazos que no graban palabras: guardan instantes.”
“Lo que no se entiende, también se contempla.”
“Algunos códigos no se descifran: se sienten.”
“El lápiz bien entrenado no escribe: honra.”
“Cuando el signo deja de obedecer, comienza a cantar.”
“No todo lo que se escribe debe ser leído; algunas líneas solo necesitan
ser miradas.”
“El silencio también tiene caligrafía.”
“Donde el sistema termina,
empieza el arte.”
“La taquigrafía contemplativa no
corre detrás de la voz: camina junto a ella.”
“Entre signo y signo, una pausa escribe lo que nadie dijo.”
“Cuando el ojo lee como oído, el signo se vuelve melodía.”
“Los signos taquigráficos están vivos, tienen alma. Aunque no se comprendan sus palabras, su grafía puede conmover más allá del sentido” (Martín Córdoba).